viernes, 1 de noviembre de 2013

Blackfish, todo está conectado

EL DOCUMENTAL DE GABRIELA COWPERTHWAITE QUE CRITICA LOS ESPECTÁCULOS CON ORCAS EN PARQUES ACUÁTICOS DESGLOSANDO VARIAS MUERTES DE ENTRENADORES DE ESTOS ANIMALES


Por: Juan Sarda
ESPAÑA |  31 DE OCTUBRE DE 2013
La relación de los seres humanos con los animales ha sido objeto reciente de tres documentales importantes. El mejor, sin duda, es Grizzly Man (2005), de Werner Herzog en el que veíamos la trágica historia de Timothy Treadwell, un "loco" que se fue a vivir en plena naturaleza y pensaba que los osos son mejores que los seres humanos y podía relacionarse con ellos. Después de cuidarlos, protegerlos y defenderlos de forma acérrima, fue brutalmente asesinado por uno de ellos junto a su novia. 
La idea de la imperturbabilidad de la naturaleza, del silencio mismo de Dios, se encuentra en otra fábula que pone en solfa el ecologismo, Hacia rutas salvajes, de Sean Penn (2007), en la que otro personaje real acaba devorado por una naturaleza invencible y sorda a consideraciones morales.
Hace poco veíamos el interesante documental Proyecto Nim, con muchos paralelismos con Blackfish. En ambos trabajos, los "malos" no son los animales ni la imperturbable naturaleza ante nuestras miserias si no los seres humanos. Si allí el problema era querer comportarnos como animales, de lo que se trata en Proyecto Nim, sobre un chimpancé amaestrado, y Blackfish, sobre los espectáculos con orcas en parques acuáticos, es de lo mismo pero también de lo contrario, del error de pretender que lo que es bueno para los seres humanos, o aceptable, puede serlo para los animales. Al final, se trata de lo mismo, del peligro de romper el ciclo natural de la vida, de no entender que todo tiene al mismo tiempo su lugar y está conectado.
En Nim vemos como un mono es educado y criado como si fuera un niño, se aficiona a la marihuana, ve la tele y a veces parece un verdadero ser humano. Pero es un mono y es peligroso. En Blackfish se investiga en las muertes de entrenadores de espectáculos que involucran a orcas, todos conocemos muy bien también los que cuentan con delfines. 
La muerte de una entrenadora en 2010 da pie a la directora, Gabriela Cowperthwaite a investigar no solo en las trágicas muertes del pasado (una de ellas, sobre la que el documental se extiende profusamente, sucedida en Loro Parque en Tenerife en 2009) sino sobre la barbaridad que supone hacer que animales de varias toneladas pasen el resto de su vida confinados en jaulas separados de sus familias.
Blackfish es un apasionante documental porque más allá de las muertes y las tragedias, lo que cuenta afecta a nuestra propia forma de pensar y concebir el mundo. La reducción de animales bellísimos que contribuyen a que el ecosistema se mantenga en pie a simples monos de feria a los que tirar cachuetes es, como se señala hacia el final, una barbaridad que algún día veremos cómo hoy vemos el circo romano. 
Con el cambio climático acechando y cada vez más personas solitarias enamoradas de su perro, lo que Blackfish, como Grizzly Man y Proyecto Nim, nos propone es una relación más real y más profunda con la naturaleza, y eso pasa también por mantener las distancias, por seguir cada uno en su sitio.

Fuente: El Cultural

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